La noche en el campamento es la razón por la que se conducen nueve horas a través de Marruecos. Es también la parte del viaje que casi nadie describe bien: las fotos enseñan una jaima y una duna, y se dejan fuera todo lo que en realidad querrías saber antes de ir.
Esta es la versión honesta, hora a hora.
Última hora de la tarde: se deja el vehículo
Llegas al borde del erg a última hora de la tarde, normalmente entre las cuatro y las cinco, y ahí es donde para el coche. El último tramo hasta el campamento se hace en dromedario —alrededor de una hora— o en 4x4 si lo prefieres, algo que nadie encontrará raro que pidas.
Un apunte sobre los dromedarios: se arrodillan para que subas y luego se levantan primero por detrás, lo que te lanza hacia delante lo bastante como para sorprenderte la primera vez. Agárrate a la parte delantera de la silla. El paso es lento y balanceante, y a los cuarenta minutos la mayoría descubre músculos cuya existencia desconocía. Merece la pena hacerlo una vez. No merece la pena fingir que es cómodo.
Querrás un pañuelo o un buff. La luz es preciosa y el viento mete arena fina en todas partes.
Puesta de sol: la media hora que importa
Llegas al campamento cuando el sol baja, y las dunas cambian de color más deprisa de lo que esperas: de dorado pálido a naranja y a rojo profundo en unos veinte minutos, y luego gris.
Casi todos los campamentos están en una hondonada entre dunas, así que el truco está en soltar la mochila y subir de inmediato a la cresta más cercana en vez de instalarte en la jaima. Esa subida es más dura de lo que parece —en arena blanda hacen falta unos dos pasos para ganar uno—, pero la vista desde arriba en ese momento es lo mejor de todo el viaje.
Noche: cena, tambores y frío
La cena suele ser harira, luego un tayín y después fruta, servidos bajo un toldo o alrededor de una mesa baja a la luz de las lámparas. Es sencilla, está buena y hay más de la que esperas.
Después hay tambores alrededor del fuego. Que te parezca mágico o algo forzado depende sobre todo del grupo que te toque y de cuánto te guste que te pongan un tambor en las manos.
Y entonces llega el frío. Esto es lo que nadie advierte. Las noches del desierto caen en picado incluso después de una tarde de 35 °C, y en invierno se acercan a cero. Los campamentos dan mantas gruesas y las usarás todas. Lleva forro polar, pantalón largo y calcetines, incluso en verano: el calor del día no te dice nada de la noche.
El cielo
Se hace muy oscuro, y esa es la idea. Sin ningún pueblo a menos de una hora, la Vía Láctea se ve claramente a simple vista, y es el motivo para quedarse despierto después del fuego.
Si quieres fotografiarla, lleva cualquier cosa capaz de mantener el obturador abierto quince segundos y algo donde apoyarla. Un móvil sobre una piedra da mejor resultado del que la mayoría imagina.
¿Campamento estándar o de lujo?
Es la única mejora que merece pensarse, y la diferencia está sobre todo en los baños.
| Campamento estándar | Campamento de lujo | |
|---|---|---|
| Jaima | Compartida o sencilla, colchón sobre alfombra | Privada, cama de verdad, alfombras, mobiliario |
| Baño | Bloque común, básico | Privado, dentro de la jaima, agua caliente |
| Electricidad | Lámparas, enchufes escasos o ninguno | Luz y enchufes en la jaima |
| Cena | Comunal, un solo menú | Comunal o privada, más opciones |
| Las dunas | Idénticas | Idénticas |
Esa última fila es la importante. La arena, la puesta de sol y el cielo son exactamente los mismos desde ambos. Lo que compras con un campamento de lujo es una ducha caliente, una cama de verdad y tu propio baño después de nueve horas de coche, algo que para mucha gente, y para casi todas las familias, compensa. Para una noche a los veinte años, un campamento estándar está perfectamente bien.
Mañana: más temprano de lo que te gustaría
Alguien te despertará sobre las seis y no querrás levantarte. Hazlo igualmente. Sube a una duna, mira cómo vuelve la luz y alégrate de haberlo hecho: el amanecer sobre el erg es más tranquilo y mejor que la puesta de sol, porque casi nadie se molesta.
El desayuno es pan, mermelada, aceitunas y té con menta. Sobre las nueve sueles estar de vuelta en el vehículo, con la carretera larga por delante.
Qué llevar
- Capas de abrigo — forro polar, pantalón largo, calcetines. Innegociable, en cualquier estación.
- Un pañuelo o buff — para el viento y la arena.
- Frontal o el móvil — los campamentos tienen luz; el camino al baño, a menudo no.
- Toallitas — en un campamento estándar la ducha es imprevisible.
- Una bolsa pequeña — la maleta no te sirve en las dunas. Déjala en el vehículo.
- Efectivo — para propinas en el campamento, en billetes pequeños.
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